CERRAR

La Capital - Logo

× El País El Mundo La Zona Cultura Tecnología Gastronomía Salud Interés General La Ciudad Deportes Arte y Espectáculos Policiales Cartelera Fotos de Familia Clasificados Fúnebres
Arte y Espectáculos 15 de febrero de 2025

Luisa Kuliok repasa “La extraña dama”: “Ha sido un suceso porque es una historia ética”

La actriz que este verano es parte del elenco de "Brujas" analiza el éxito de aquella famosa telenovela y cuenta qué clase de personajes le interesa representar. Habla de la importancia de la ética y recuerda a sus maestros.

Luisa Kuliok.

 

Por Paola Galano

Treinta y cinco años pasaron desde el último capítulo de “La extraña dama”, aquella telenovela que fue un éxito para Luisa Kuliok. La actriz, quien es parte del elenco de “Brujas” y permanece en Mar del Plata, analiza el éxito que rodeó a aquella novela y habla de la ética, de la pequeña heroicidad cotidiana y de los personajes femeninos.

También recuerda un detalle de su infancia: “Mi papá se pasó la vida diciéndole a mi mamá que no trabajaba y que él mantenía la casa. En mi caló muy hondo eso. Yo dije: ‘A mí nunca me va a mantener nadie'”.

Una charla con una mujer sensible y reflexiva, que esgrime lo que para ella es lo central en la vida: “Hay algo fundamental: ¿te importa el otro, la otra, o no te importa? ¿Te importa o no lo que le pasa a otra persona?”, (se) pregunta, en una entrevista con LA CAPITAL.


La charla completa acá: 


-¿Por qué caló tan hondo tu personaje de Gina Falcone, en “La extraña dama”?

-Es un poco difícil, yo te puedo decir qué es lo que me parece a mí pero después están los misterios de por qué algo se sostiene y atraviesa generaciones. Las atraviesa porque en su momento la novela la miraban las abuelas, los nietos, las nietas, las madres, era un evento familiar bellísimo. Esa novela ha sido un suceso cuando se vio porque es una historia ética, de renuncia y de dación a otra persona. Creo que todas las personas tenemos adentro de nuestro ser una parte, aquella parte heroica de lo cotidiano, eso todas las personas lo tenemos. Y esta es una historia de coraje, una historia que se anima a la transgresión, de alguien que se anima a todo por el bien de otra persona, en este caso por su hija, que es Fiamma. Creo que eso tocó las almas.

-En el momento en el que estabas filmando, ¿eras consciente de que estabas haciendo un producto para la posteridad?

-Para mi posteridad. Yo me daba cuenta de que estaba orgullosa de lo que estaba contándole a las personas. Y eso a mí me hacía muy bien, saber que podía estar con mi tarea, con mi herramienta que es la interpretación, dando una historia que iluminaba y que tenía que ver con lo que yo creo que debe ser la lucha cotidiana por la ética. Porque todos tenemos miserias, sombras, tenemos lo bueno, lo malo, tenemos todo. El tema es qué hacemos con eso. Yo era consciente. Cuando Omar Romay me contó tres escenas (de “La extraña dama”) dije ‘esto es extraordinario, esto es esta historia, es maravillosa’. Yo pude vislumbrar lo que uno podría hacer… un éxito. Que le iba a gustar a la gente. No podía vislumbrar el suceso, el fenómeno que fue. Además, adoro las historias que tienen paso del tiempo. Yo estoy formada en el teatro. Yo digo que a mí me fue bien en la televisión componiendo personajes y que lo pude hacer porque he tenido grandes maestros y maestras.


Luisa_15

“Mamá se quedó en casa renunciando a eso que le gustaba. Pero mi papá luego se pasó la vida diciéndole que ella no trabajaba y que él mantenía la casa. En mi caló muy hondo eso”


¿Agustín Alezzo fue tu maestro?

-Alezzo, la verdad que estudié con todos porque Alezzo ponía seminarios también con Beatriz Mata, con Luis Agustoni, luego con Luis Agustoni que es quien hizo la adaptación de Brujas, después estuvimos en un curso con Juan Carlos Gené. Fui maestra de teatro en el Conservatorio Nacional y con Hedy Crilla, gran maestra de actores, porque La palabra en acción, que es el curso que daba, para mí fue muy importante. No soy producto de la televisión, porque yo empecé a estudiar los 5 años. Entonces, yo podía hacer historias diferentes.

-¿Qué tenía que tener un personaje para que lo adoptaras, para que dijeras “Sí, lo voy a hacer, me interesa”?

-A mí me interesaba mucho contar las mujeres en su fuerza de ánimo, en su capacidad de sufrir, pero al mismo tiempo que sufre hace. No quedarse en el lamento, sino en la acción, producir la acción, de manera que en su relación con el caballero en las novelas no fuera él quien le diera el ser y la posibilidad de su identidad, sino que ella buscara la propia identidad, al mismo tiempo que tenía esa historia de amor. Eso me importaba mucho. Mujeres, no diría empoderadas. En la historia de la humanidad cuando uno ve lo que ha sido tener que luchar contra todos los patriarcados o contra el poder masculino impuesto por la cultura. En todas las épocas ha habido mujeres que lo han hecho públicamente o lo han hecho en las sombras o han escrito o han creado redes. Yo creo que es una fantasía esto de la mujer sometida en el sentido de no animarse. Bulle adentro y va a encontrar lugares que por ahí no sabe cómo y los busca. Y cuando tiene que aceptar situaciones extremas de dominación son muy dolorosas y también después de eso salen alumbramientos. Lo vemos también con el tema de las Abuelas, de las Madres (de Plaza de Mayo), esas son nuestras mujeres y creo que en el mundo pasa eso. La argentinidad está compuesta por eso, por el arrojo de las mujeres. A mí me interesa contar eso antes que todo.

-¿Desde siempre?

-Desde chica estuve criada en eso. Me acuerdo que vivía con mamá y papá de chiquita. Mi madre viene de familia humilde y había estudiado en la Pitman corte y confección y trabajó desde los 14 años. Había tenido un buen puesto como el de secretaria ejecutiva. Se casó con papá a los 20 años, 21. Papá le dijo que quería que se quedara en casa, que no trabaje, que críe a los hijos. Y mamá se quedó en casa renunciando a eso que le gustaba. Pero mi papá luego se pasó la vida diciéndole que ella no trabajaba y que él mantenía la casa. En mi caló muy hondo eso. Yo dije: “A mí nunca me va a mantener nadie”. Y de alguna manera es lo que a mí me gusta contagiar a través de las historias. Yo tengo mucha conciencia del poder que tiene una telenovela. Que la gente se entrega virgen en la televisión en general, una novela que va todos los días, que va contando una historia y que mira a la familia, para mí es una responsabilidad extraordinaria.

-¿Te costaba hacer escenas de amor?

-No, yo tuve mucha suerte porque tuve grandes compañeros, compañeros que olían muy bien, nombramos a Jorge Martínez también, que fue un placer trabajar con él, muy educado, muy atento. Siempre olían divino y era muy agradable, lo único que digo yo es que siempre era a las 8 de la mañana cuando te tenías que estar besando con gente ajena…

-Te referiste a lo noble que es el género de la telenovela. Hoy no se están haciendo telenovelas en Argentina, pero sin embargo las historias de amor las vemos en las plataformas y nos encantan. ¿Volverías a sumarte a una telenovela?

-Lo reclamo, lo reclamo con un grito clamoroso, profundo y comunitario. No solo para quienes hacemos el género, sino también para quienes la miran, la telenovela, la ficción, te diría, ¿no? La telenovela, los unitarios, la ficción, el poder encontrar en la ficción tus historias, lo que hace a nuestra cultura. Cuando hablo de cultura digo todo lo que somos es la cultura. Y ahí están nuestros miedos, nuestros logros, nuestras fantasías, nuestras esperanzas, nuestra fe, nuestros dolores. Lo propio. Es absolutamente imprescindible. Pero entiendo que los costos en este momento se están haciendo muy difíciles para que una producción pueda realmente poner todo el dinero. Dicen que ahora con los nuevos dispositivos nadie miraría una telenovela. Yo no lo creo para nada, creo que son cosas diferentes.

-Y además el poder de las buenas historias, ¿no?

-Es que mirá cómo quedan en la memoria. Te fundamentan para el futuro, son memorias emocionales, por eso a mí me importaba mucho el otro día que hicimos esta suerte de celebración (de La extraña dama en el Museo de Arte Contemporáneo MAR). Yo creo que estamos viviendo un momento muy doloroso en el país. En todos los órdenes. Y sabemos que tenemos que tener muy presente siempre la memoria y las memorias de todo lo doloroso que hemos pasado a lo largo de años anteriores y extremos de dolor y de injusticias. Y eso es muy importante sostenerlo, pero creo también que en este momento extremo es fundamental hacer pie en las bellezas que nos acompañaron. En los momentos más felices que hemos tenido.

-Hablaste también de la ética, de la lucha cotidiana de la ética.

-La ética es algo personal, es cómo uno se vincula con el mundo, con las demás personas. La moral es lo que impone la sociedad, la cultura nos va cambiando, pero la ética es aquello personal que te vincula y son elecciones que tenemos que plantearnos. Yo creo que es un momento donde tenemos que repensarnos mucho. Está el asunto obviamente de todo lo digital que invade, a veces no te da ni tiempo para pensar, la necesidad de llevar un plato a la mesa para nuestros habitantes y habitantas también es algo tan exigido que a veces no te permite discriminar la verdad y la mentira. La verdad de lo que puede significar que vos comprendas y la mentira que te envuelve y te hace creer cosas que no son. Es muy difícil este momento donde todo está tan mezclado. Entonces, creo que la ética, el concepto de ética y de empezar a comprender. Para mí hay algo fundamental: ¿te importa el otro, la otra, o no te importa? ¿Te importa o no lo que le pasa a otra persona? ¿Te importa o no te importa? Para mí no hay más que eso. No, no importa el nombre político que le pongan, no hace falta porque eso después son construcciones.