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Arte y Espectáculos 25 de marzo de 2025

Los Weinbaum siguen haciendo teatro y preparan la temporada 36 de MDQ

Movidos por una curiosidad insaciable y con la premisa de, siempre, respetar al público, los hermanos marplatenses aseguran que continuarán toda la vida viajando y asumiendo nuevos desafíos.

Sebastián "Culini" y Eugenio Weinbaum sobre el escenario.

Mientras hacen girar un globo terráqueo para encontrar alguno de los “recovecos” menos conocidos del mundo para descubrir y compartir con su público, los hermanos Eugenio y Sebastián Weinbaum cierran fechas para la segunda gira de su primera obra de teatro “Dos piratas y un tesoro”.

Con esta propuesta que tantas satisfacciones les ha dado en su segunda temporada de verano en el Teatro Neptuno -tras la primera en 2024 en el Atlas-, se presentarán en vacaciones de invierno en varias salas de Capital Federal.

“Cuando fuimos el año pasado hicimos dos teatros, el Devoto y el Auditorio Belgrano y tuvimos que poner una segunda función en el Belgrano porque había quedado todo sold out, y es un teatro que tiene más o menos 1.200 localidades, es una locura. El cariño que nos tiene la gente en todo el país nos alimenta el corazón, es algo mágico”, destacaron.

El teatro ha sido para estos aventureros un descubrimiento que los sorprendió y cautivó. “El balance es súper positivo. Realmente estamos contentos porque, a pesar de haber venido mucha gente en enero y no sentirse tanto el flujo turístico en febrero y también teniendo en cuenta que la realidad económica no era favorable para que, como se ha dado en nuestro caso, una familia completa venga a ver la obra, nos fue excelente”, analizaron en cuanto a su segunda temporada en la marquesina de verano marplatense. “Superó nuestras expectativas ampliamente”, aseveraron.

Vuelta al mundo y llegar al espacio

Eugenio y “Culini” se encuentran definiendo viajes para una nueva temporada de MDQ para todo el mundo, y siguen con su idea de hacer un vuelo espacial. “No es fácil lograrlo, lo estamos intentando ya hace muchos años y, con suerte, se concrete. No es un cohete al espacio, es un vuelo de acrobacia, de mantener la antigravedad que se hace fuera de la atmósfera”. Paralelamente están en la que definen como “la fase más divertida” de los viajes dentro de la atmósfera terrestre, que es “sentarnos frente a un mapa gigantesco y un globo terráqueo, darlo vuelta y poner el dedo sin mirar a ver qué lugar apuntó. Obvio cuando sale mal tiramos de vuelta”, contaron.

En rigor, esta etapa tiene que ver con encontrar lo que llaman alguno de los “recovecos” que tiene el planeta, algunas de las costumbres o rituales menos difundidas, para experimentarlas, capturarlas o cazarlas con la cámara para poder compartirlas después con el público.

En ese marco, una de las posibilidades de “un lugar en Centroamérica donde hay un ritual en el que se arrojan bolas de fuego y el que va participa. Son bolas de fuego con trapos encendidos que si te pegan te quemás”, apuntaron.
“Todo lo pensamos desde la curiosidad que nos acompaña de toda la vida y el deseo de viajar que, cuando éramos chicos, era imposible por una cuestión económica. En esta etapa tenemos un auspiciante que nos brinda pasajes, y eso nos permite estar más tranquilos anotando algunos cuantos destinos”, señalaron.

Independientemente de los destinos, “tenemos pensado viajar toda la vida” aseveraron. “No solo ahora que tenemos este canje, como fuimos siempre cuando no la había, de mochileros, de alguna manera se puede viajar y conocer y compartir con toda la gente, que es lo que más nos gusta”.

Por razones presupuestarias, por razones de seguridad y por una marca de generar contenidos lo más naturales posibles, los hermanos siempre han viajado solos. “Nunca llevamos ni camarógrafo, iluminador, productor, nada por el estilo. Sabemos que hay riesgos y que puede llegar a ser peligroso, a nosotros nos gusta, para alguien que no le gusta, sería terrible. Además con un boomer para poder tener un mejor audio, con una mejor iluminación, realmente ya deja de ser un ritual genuino y se transforma en algo que a ellos les desagrada, cortás la magia”, definieron.

A 36 años del inicio, “nosotros lo disfrutamos, vemos que la gente disfruta, que es lo que más nos importa y lo vamos a seguir haciendo. Hay MDQ para rato” señalaron.

Mar, viajes, teatro, aventuras extremas, horas de edición, siempre nuevos desafíos a la vista y la conexión intacta con la gente, son los motores detrás de lo que se ve en la tele y sobre las tablas. “Es como tocar el cielo con las manos”, concluyeron.



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