Asaltó a una jubilada y lo detuvieron horas después: fue reconocido por su “cara quemada”
Los hechos ocurrieron este lunes en la zona sur de la ciudad. Por la mañana, el delincuente entró a robar a la casa de una mujer de 80 años, que lo conoce del barrio desde hace una década. A la noche lo atraparon en otro sector de la ciudad y en su poder hallaron el teléfono de la víctima.

La jubilada de 80 años había sufrido algunos golpes, pero más que dolor físico, cuando llegó la policía, lo que sentía era impotencia y bronca. “Lo conozco desde que era chico”, dijo, a modo de lamento, mientras denunciaba ante los policías al delincuente que acababa de asaltarla.
La secuencia había sido más o menos así: en horas de la mañana de este lunes el joven tocó el timbre de la casa de la mujer, quien le abrió la puerta y le preguntó qué necesitaba. Acto seguido, él adujo que se había golpeado y le pidió hielo. Pero entonces, cuando jubilada se acercó para ayudarlo, empujó la reja y se abalanzó sobre ella.
Una vez en el interior de la vivienda, ubicada en la zona sur de la ciudad, el ladrón tomó un cuchillo de la cocina y amenazó a la víctima. En ese contexto, le robó una suma escasa de dinero en efectivo, un televisor y un teléfono celular. Posteriormente, escapó en dirección desconocida.
La jubilada llamó a la policía no bien se recompuso y personal de la comisaría quinta se presentó en su domicilio, donde constató lo sucedido. Al consultarla los efectivos acerca de si estaba en condiciones de reconocer al ladrón, la mujer contestó: “Claro que sí, es de acá del barrio. Lo conozco desde que era chico”.
Además de relatar cómo se había producido el asalto, la víctima dio el nombre del joven y agregó un dato clave: “Tiene la cara quemada”, advirtió.
Los policías que trabajaron en el operativo notificaron del hecho al fiscal Carlos Russo, quien ordenó que el sospechoso fuera intensamente buscado a partir de las características descritas en la denuncia.
Las horas pasaron y ya en la noche de este mismo lunes, el teléfono del investigador volvió a sonar. Esta vez, quienes se comunicaban con él eran miembros de otra comisaría, y el motivo de la llamada era el de informarle acerca de la detención de un joven por el delito de “desobediencia” en otro sector de la ciudad.
Al tomar conocimiento de su identidad, Russo supo que se trataba del mismo sospechoso que era buscado por el asalto a la jubilada en la zona sur. La deducción fue simple: “Tiene la cara quemada”, le detalló el policía al instructor judicial. Y agregó: “También le encontramos un teléfono robado a una mujer”.
El caso, caratulado “Robo agravado por el uso de arma blanca”, había sido resuelto.
